INSTITUTO BIBLICO NICARAGUENSE.

El Instituto Bíblico Nicaragüense surgió en el año 1976 como una necesidad de entrenar a hombres con vocación al ministerio de la predicación de la palabra de Dios.  Se inició en el edificio de la Iglesia de Cristo del Barrio San Judas, teniendo como primeros maestros a los hermanos Julio Mejía, Raúl Batres, Pedro Batres y Juan Mendoza Donaire. Posterior a la guerra de 1979 el Instituto Bíblico Nicaragüense se trasladó a la Galera, en el Barrio Campo Bruce. Luego se trasladó sucesivamente al Barrio Ducualí, al Barrio Santa Ana, al Barrio Los Ángeles y, finalmente, a la Colonia 14 de Septiembre donde funciona desde hace unos 13 años.

Por motivos de la guerra civil de 1979, la situación económica, social y política se puso crítica en Nicaragua, no había seguridad para la integridad física de los ciudadanos y se tuvo que suspender las clases del Instituto Bíblico temporalmente durante 1979 y 1980. Durante la época de 10 años de guerra, lejos de menguar el ingreso de estudiantes al Instituto bíblico Nicaragüense, fue la época de mayor auge. Durante los años de la guerra de la década de los años ’80, el Instituto Bíblico Nicaragüense tuvo años memorables motivados por razones internas y externas que lo llevaron a su máxima expresión de servicio a las congregaciones de la Iglesia de Cristo en Nicaragua. Esta ha sido la única época en que predicadores y congregaciones han becado estudiantes en el Instituto Bíblico. Paradójicamente, su mayor auge ha sido en el tiempo de mayor crisis económica, política y social que haya vivido la Iglesia de Cristo en Nicaragua.

El Programa del Instituto Bíblico Nicaragüense es de tres años bajo la modalidad de estudios diarios o sabatinos. Los estudiantes ingresan muy contentos de prepararse para predicar y defender la sana doctrina de Jesucristo. Cada estudiante paga los gastos que se derivan de sus estudios, no existen becas nacionales ni extranjeras. Los maestros, unos 15 en total, no devengan ningún tipo de salario, son entregan su trabajo gratuita y voluntariamente a la causa de Cristo. La  enseñanza bíblica es de muy buena calidad, los maestros se esmeran por hacer de la enseñanza una herramienta de mucha utilidad para los estudiantes. Los maestros, por el buen dominio de las Escrituras, y por su  entrega a la obra,  tienen un alto prestigio entre el estudiantado y la hermandad en general. Desde 1976 se han graduado unos 220 estudiantes que conforman aproximadamente un 95% de los predicadores que están a cargo de las distintas congregaciones de la Iglesia de Cristo en Nicaragua.