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La Iglesia de Cristo es tan importante que Dios la
planeó desde antes de la fundación del mundo (Efesios 3: 9-11; 1 Pedro
1:20). Durante la Era Patriarcal, que es el primer período
en la historia de la raza humana Dios habló del establecimiento de Su
Iglesia cuando le prometió a Abraham que de su descendencia haría una
gran nación (Génesis 12: 1-3;
Gálatas 3: 7-9, 14, 26-29; Efesios 5:23). Durante la Era Mosaica, Dios profetizó el
establecimiento de Su Iglesia (Isaías 2: 1-3). Nabucodonosor tenía la impresión que aquel sueño
era muy importante pero se afanaba inútilmente tratando de recordarlo y no le fue posible ni con la ayuda de
astrólogos y adivinos de su corte.
Nadie podía interpretar el sueño ya que ni el mismo monarca lo
recordaba. Daniel, profeta y siervo del Dios Altísimo, fue traído
ante el rey y con la ayuda del poder divino pudo revelarle el sueño y
también su interpretación. De acuerdo a la profecía bíblica, en los días del
cuarto imperio (romano), Dios habría de levantar un Reino, Su Iglesia. Los apóstoles esperaron en Jerusalén el cumplimiento
de la promesa del Reino (Hechos 1: 4,12).
II.
MOVIMIENTO DE RESTAURACIÓN.
Cristo
había predicho la infidelidad de su propia Iglesia. Dicha apostasía,
advertida por el apóstol Pablo en sus epístolas, se
inició poco después de fundada la
Iglesia y adquirió carácter oficial en la primera mitad del siglo IV,
con el Edicto del emperador Constantino. Durante la Edad media se
añaden al credo de la Iglesia los grandes dogmas y doctrinas innovadoras
de manufactura humana del catolicismo: el culto a la virgen María, el
culto a los santos, el uso del latín como idioma eclesiástico, el culto
a las imágenes, el celibato obligatorio del clero, las indulgencias plenarias,
la transubstanciación, el uso del rosario, la confesión auricular, el
purgatorio, etc. El comportamiento histórico de los representantes
de la iglesia alcanzó niveles de violencia, guerras, homicidios, persecuciones,
muerte, traiciones, revoluciones políticas, opresiones sociales, asesinatos,
etc. Durante seis largos siglos (1231-1820) torturó y asesinó a
cientos de miles de personas bajo el terror de la Inquisición.
La
sabiduría divina afirma que aún en los tiempos de las más descarada apostasía
Dios ha contado con restos fieles, hombres y mujeres que, unidos en pequeños
grupos han luchado denodadamente contra la corrupción, y a favor de la
restauración de los principios bíblicos originales. La corrupción
doctrinal y el comportamiento viciado de los líderes religiosos movieron
infinidad de corazones hacia intentos de reforma. Enfrentándose
a las dificultades, desafiando los peligros y las amenazas, se entregaron
a la tarea de restaurar la Iglesia de Cristo a su pureza primitiva. Los
primeros movimientos importantes conocidos fueron los Albigenses y los
Valdenses, surgidos hacia la segunda mitad del siglo XII en Francia e
Italia principalmente. Sus intentos de reforma fueron suprimidos
por persecuciones sangrientas de parte de la Iglesia Católica, pero los
ideales que sembraron fueron ya irreversibles. Habían prendido la
llama de la restauración y no hubo fuerza en el mundo capaz de apagarla.
Durante los siglos XIII, XIV y XV surgieron otros hombres con pasión reformadora. En un contexto histórico que era totalmente adverso, denunciaron con valentía la apostasía de la iglesia y clamaron por el retorno a la pureza de la fe. Destacan en esta época: Juan Wyclife en Inglaterra, Juan Huss en Bohemia, y Jerónimo Savonarola en Italia. A inicios del siglo XVI aparecen en Alemania los anabaptistas. En octubre de 1517 Martín Lutero clava sus 95 tesis en la puerta de roble de la catedral de Wittenberg. Aquella revolución religiosa, la más importante del mundo, no terminó sino un poco después de 100 años con la firma de La Paz de Westfalia en 1646. Durante siglo y medio Europa estuvo convulsionada y sumida en guerras inacabables. La Europa religiosa quedó dividida en católica y protestante. La Reforma concluyó cuando se lograron los objetivos aparentes. Reformadores destacados de este período son: Martín Lutero, Ulrico Zuinglio, Desiderio Erasmo, Juan Calvino, Juan Knox y otros. El protestantismo se expandió con rapidez increíble por todos los rincones del mundo, incluyendo las comunidades protestantes que dieron inicio a la nueva nación de los Estados Unidos de América. La Reforma del siglo XVI no agotó los intentos de cambio. Ni duraron los aplausos en su favor. Europa, fatigada de tantas guerras religiosas, una vez firmada La Paz de Westfalia, olvidó a Lutero y al papa y dio un rumbo nuevo al pensamiento, depurándolo de todo ascendiente religioso. Fue entonces que el Viejo Continente entró a la Edad de la Razón. El liberalismo político, filosófico, social y religioso brota en Inglaterra y pasa a Francia y Alemania. Surgen los grandes racionalistas: Diderot, Voltaire y D’Alembert publicaron la Enciclopedia, que constituye un ataque a las religiones institucionalizadas; aparecen en escena Carlos Darwin y Carlos Marx quienes hicieron tambalear la fe de muchos creyentes. La fe en Dios sufrió una merma considerable. Es
entonces cuando la preocupación reformadora para de Europa a Estados Unidos.
Las denominaciones evangélicas históricas rompen los muros levantados
por el racionalismo europeo en el Nuevo Mundo y emergen de la crisis con
fuerza arrolladora. El avivamiento religioso da lugar a la constitución
de nuevas asociaciones protestantes. En ese contexto histórico nace
en los Estados Unidos el Movimiento de Restauración. Fue un Movimiento
único y original. Sus principales fundadores fueron Thomas y Alexander
Campbell, descendientes escoceses que estudiaron y enseñaron en su país
de origen antes de viajar a los Estados Unidos. La
diferencia entre la Reforma del siglo XVI y el Movimiento de Restauración
del siglo XVIII es abismal. La Reforma no perseguía la restauración
de la Iglesia del Nuevo Testamento desde adentro, sino la corrección de
abusos históricos por parte del Vaticano. Lutero, monje católico,
estuvo más preocupado por combatir la autoridad del papa que por recuperar
la autoridad de Cristo. Lutero se preocupó más por una reforma de
la iglesia católica que por la restauración de la Iglesia de Cristo.
La Reforma fue más política que religiosa. Por el contrario, el
Movimiento de Restauración fue más modesto y permaneció desde sus orígenes
al margen de toda controversia política, atraído solamente por dos objetivos
principales: La Restauración de la doctrina y practica de la vida de la
iglesia al modelo establecido en el modelo del Nuevo Testamento, y la
evangelización de los perdidos. Eran aspiraciones esencialmente
espirituales compartidas por hombres que no tenían otro compromiso que
el contraído con Dios y con
la propia conciencia. Entre
las ideas principales que buscaban restaurar estos obres están: La existencia
de Dios, eterno, infinito, sin principio ni fin. La plena divinidad
de Cristo. La divinidad del Espíritu Santo. La revelación
de Dios en tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en igualdad
de esencia y con funciones diferentes. La inspiración total de la
Biblia y, por tanto, la única regla de fe infalible para los hombres en
materia religiosa. La inocencia original del ser humano al nacer,
sin relación alguna con el pecado propio ni ajeno. La condenación
del hombre en su estado natural mientras permanezca alejado de la gracia
de Dios. El deseo expreso de Dios de que todos los hombres sean
salvos y lleguen al conocimiento de la Verdad divina. El sacrificio
de Cristo, con plena suficiencia en sí mismo para salvación del pecador.
El plan divino para la salvación del hombre consistente en la fe, el arrepentimiento,
la confesión de fe en Jesucristo, y el bautismo por inmersión para el
perdón de los pecados. La segunda venida de Cristo en gloria.
La resurrección de todos los muertos. El arrebatamiento de la Iglesia
para recibir al Señor en el aire. La inmortalidad del alma.
El gran juicio de Dios en la eternidad. Los estados eternos de cielo
e infierno, salvación y condenación. La unidad de todos los cristianos
bajo la única autoridad de Cristo y la restauración de la Iglesia de Cristo
a su primitiva doctrina neotestamentaria. B.
- ALGUNOS LÍDERES DEL MOVIMIENTO
DE RESTAURACIÓN. JAMES
O’KELLY ELÍAS
SMITH Y ABNER JONES BARTON
W. STONE TOMAS
CAMPBELL Tomás
Campbell se enfermó por tanta división en Escocia. La Iglesia donde
Campbell se reunía se llamaba Sínodo Asociado que reunía Secesión-Anti
Burgueses-Nueva Luz. Salió de Irlanda en 1807 hacia Estados Unidos.
En Estados Unidos comenzó a predicar en Washington, Pennsylvania.
En 1809 rompió relación con la Iglesia Presbiteriana (Sínodo Asociado).
Comenzó en una reunión de unas 20 personas a predicar a favor de la unidad
de los cristianos, y formó una Asociación llamada “Asociación Cristiana
de Washington”. En la Edad de la Razón se pensaba que si cada uno
tiene una Biblia y cada uno la lee correctamente, todos vamos a llegar
a misma conclusión. Los Campbell pensaban así también. En
la década de 1830 hubo serias reuniones de los Movimientos Stone-Campbell
pues compartían muchas cosas en común. El 1º de Enero de 1832 empezó
el proceso de unión de ambos movimientos. Después de una reunión
en Lexington, Kentucky, dos congregaciones una de Stone y una de Campbell,
se unieron. En los siguientes
20 años en casi cada lugar donde había dos congregaciones de ambos movimientos,
se unían; y donde solo había una se les reconocía mutuamente. Stone dijo que no tenía objeción de unirse al Movimiento Campbell si se usaba la estrategia de (1) Usar las palabras bíblicas (ambos tenían la actitud que como humanos eran imperfectos, y que juntos podían seguir considerando los diversos puntos doctrinales. (2) Tener convicciones fuertes y ser humildes en el proceso. (3) Tenían muchas cosas en común: (A) Cristo es el único salvador (B) La Biblia es la única autoridad en asuntos de religión (C) La unidad de los Cristianos (D) Actitud de que es posible que estemos equivocados pues la razón no es un árbitro perfecto de la verdad (E) La voluntad de obrar y adorar juntos en vez de seguir separados, a pesar de las diferencias. Los
líderes del Movimiento de Restauración entendían la unidad cristiana no
como la pretensión de unir todas las denominaciones y crear una estructura
mundial. La idea era apelar, no a los líderes ni a iglesias enteras,
sino a individuos a abandonar las denominaciones y formar parte de una
iglesia no denominacional donde se enfatizaran las doctrinas básicas y
esenciales de la fe cristiana. En
1830 Stone dijo: “Las Escrituras nunca conservarán a miembros en unión
y comunión si no tienen el espíritu de las Escrituras. . . Los sectarios
antisectarios hacen más daño a la unidad y causa de Cristo que los escépticos,
de hecho forman escépticos”. Después de la unión, antes de la Guerra Civil Americana en 1861, las Iglesias de Cristo eran de las más prósperas en número de miembros y congregaciones en E.U.A.
III.
HISTORIA DE LA CONGREGACION
Dos
meses después, el 16 de marzo de 1998 compramos el edificio ubicado en
Residencial Las Mercedes para reuniones de la Iglesia. La primer
reunión la tuvimos el día martes 16 de marzo, y la primera reunión dominical
fue el domingo 22 de marzo del mismo año. PRESENTACIÓNLa
Iglesia de Cristo en Residencial Las Mercedes es el resultado de la planeación
de siete años por establecer en este lugar una congregación que lleve
el mensaje siempre nuevo de la palabra de Dios a los aproximadamente 150
mil habitantes de la zona. En
tiempo récord adquirimos un hermoso y acogedor edificio ubicado en un
lugar céntrico en la calle principal que cuenta con un
ambiente propicio y favorable para adorar a Dios confortablemente.
NUESTRA NATURALEZALa Iglesia de Cristo en Residencial Las Mercedes es una institución de carácter espiritual, sin fines de lucro, estrictamente apolítica, autónoma e independiente. Su forma de gobierno es congregacional y se rige, en lo espiritual, por los principios y disposiciones de Dios revelados en el Nuevo Testamento. En lo demás, observa y respeta las leyes y la constitución de la República de Nicaragua.
NUESTRA MISIÓN NUESTRA VISION Consideramos
que sólo fundamentados en los principios morales y espirituales de nuestro
Señor Jesucristo tendremos una auténtica formación humana como modo de
desarrollo individual y colectivo. Estamos convencidos que sólo
creciendo en el sólido fundamento de Cristo se hará realidad la formación
del Nuevo Hombre para la fe trascendente, para la tolerancia y la comprensión;
para la construcción y participación de un Mundo Nuevo. |